La felicidad no existe

¿Qué título más emo, no? Pero antes de que saquéis el maquillaje gótico y comencéis a gritar Tenía yo razón, la vida es un mar de sufrimiento, quiero que sepáis que este artículo no va por esa línea, o al menos no del todo. Uno de los grandes problemas que tenemos en las sociedades hoy en día es la sensación de inseguridad sobre nuestra vida en sí misma y por qué no logramos alcanzar la felicidad que otros parecen tener. Lo cierto es que esos “otros” probablemente tengan el mismo problema que tú, y es que el concepto de felicidad que comparte la mayoría es psicologicamente erróneo; de hecho, esa idea de felicidad en sí ni siquiera existe.

Lo siento, gordito, este artículo no justifica tu trastorno

Al igual que otros muchos conceptos como la belleza o la verdad, la felicidad, y como alcanzarla, no siempre ha sido comprendida como lo es ahora. En la antigua Grecia la felicidad estaba relacionada directamente con la suerte, estaba más allá de nuestro alcance, la felicidad dependía de lo bien que le cayeses a lo dioses. Tras Aristóteles, la felicidad era sinónimo de virtud y en la edad media era solo alcanzable tras la muerte. Seguro que si piensas en que es la felicidad para ti, de un modo u otro, está será el resultado de la consecución de unas metas; la felicidad hoy en día es un estado derivado de un hecho, una consecuencia. Creemos que al alcanzar esta “consecuencia”, al ver realizadas nuestras metas, seremos felices, pero lo cierto es que no es así, pues el sentimiento de felicidad es temporal y llega a su punto álgido cuando tenemos la certeza de alcanzar la meta y no cuando la alcanzamos. Recuerda cuando eras pequeño y llegaba el día de Navidad o de Reyes (o cualquier día previo al que ibas a recibir regalos), seguro que eras más feliz que tras recibir los regalos ¿Por qué crees que los regalos envueltos crean tanta ilusión? la expectación, la anticipación, es lo que genera la felicidad. Un ejemplo más “adulto” (ya que ha todos nos hace ilusión recibir regalos): estudios recientes han demostrado que la gente es más feliz cuando queda poco para sus vacaciones; en los días previos es cuando alcanzan el mayor grado de felicidad, por eso lo mejor es tomar vacaciones cortas de vez en cuando en lugar de vacaciones largas de una sola vez. Una de las razones por las que religiones y sectas con promesas de un más allá mejor tienen tantos adeptos es porque mantienen a sus creyentes en ese modo de “antelación” siempre, es como si estuvieses toda tu vida esperando las vacaciones definitivas. Un modo un poco sintético de llevar mejor las cosas que no te gustan.

Realmente lo que conocemos como felicidad es en realidad algo más parecido a “estabilidad”, tanto emocional, como social, como física y mental, así que el tópico de “el dinero no da la felicidad” es, en parte, mentira. El materialismo es importante para poder mantener un buen nivel de salud mental, intentar negarlo es un sistema de autodefensa para no volvernos locos obsesionándonos son los bienes o servicios que quizás no podamos adquirir. El problema es que  las posesiones materiales son la manifestación física del hedonismo. Tu coche se romperá o se hará viejo y tu ordenador lento, por lo que los especialistas recomiendan que es mejor gastar el dinero en experiencias.

Otro error común es pensar que la libertad está ligada a la felicidad. Si estas leyendo esto supongo que vivirás en una sociedad libre y no estás asomada/o a tu ventana pensando lo feliz que serías viviendo en Corea del Norte, pero párate a pensar por un momento, si lo que conocemos como felicidad tiene más que ver con estabilidad, ¿cuál es uno de sus principales enemigos? Pues la ansiedad. Piensa en tus mayores, no se planteaban las cosas tanto como tú y suelen ser más felices. Cuando crecieron no tenían tantas opciones entre las que elegir, que es una de las razones por las que hay tantas depresiones hoy en día. Antes, cuando terminabas los estudios (si los terminabas), daba igual todo, ibas a acabar trabajando en la carpintería de tu padre o, como mucho, tenías dos o tres opciones más. Hoy estas obligado a pensar en una de entre demasiadas opciones; no solo relacionada con estudios o trabajo, sino con todo lo relacionado con tu vida diaria, incluso en tus relaciones sentimentales. La inseguridad que genera el no saber si has tomado la decisión adecuada genera ansiedad y esta ansiedad te desestabiliza, por lo que ya no eres “feliz”. Eliges la opción A y te das cuenta de que no eres feliz, por lo que torturaras pensando que hubiese paso si hubieses elegido la opción B, pero, ¿seguro que la opción B te habría hecho feliz?

No digo que un estado déspota o comunista sea mejor, es solo una anotación.

En conclusión: Carpe Diem.

Autor: CowHead

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