Las 10 falacias más usadas

Una falacia o sofismo es un patrón de razonamiento lógicamente incorrecto, un juicio emitido con la intención de persuadir cuya estructura de razonamiento no es correcta. Mucha gente desconoce la existencia de las falacias; por desgracia, se han perdido los grandes argumentadores por culpa de los que solo hablan con ”elocuencia” (entrecomillado, porque, en este caso, es un eufemismo de “ignorancia”). Muchas veces me encuentro contra una pared enorme de incultura al intentar explicar a la gente por qué su razonamiento no es válido y, por lo tanto, tienen que buscar otros para poder convencerme. Realmente, a la hora de convencer a los demás es bueno que exista esta ignorancia, pues para gente como yo, a los que nos gusta mucho persuadir, se convierte, involuntariamente, en una herramienta muy útil. No siempre gana quien más razón tiene, sino el que mejor sabe defenderse. Aún así, siempre es bueno ser buen argumentador y omitir el uso de las falacias.

Aquí van las 10 más usadas, según mi experiencia personal:

10. Plurium interrogatorium.

Se trata de presuponer un hecho y hacer que el otro lo afirme al confirmar la veracidad de otro juicio.

Ejemplo:

X: “Mi hermana no debería andar con esa gente, ya que, desde que la acosas, se ha vuelto muy vulnerable.”

Y: “Sí, ese grupito no le conviene.”

X: “¿Así que afirmas que acosabas a mi hermana?”

9. Falsa Vivencia.

En este falacia, el sujeto relaciona dos vivencias independientes al haberse producido en un mismo núcleo temporal.

Ejemplo:

X: “No pienso ir nunca más al cine; la última vez que fui, casi me atropella un coche.”

8. Ignoratio Elenchi.

Se trata de eludir la cuestión que puede ser válida por sí misma, pero que prueba un juicio diferente al que debería apoyar. Esta falacia la suele utilizar mucha gente para autoconvencerse, lo que la hace aún más estúpida.

Ejemplo:

X: “Debí haber sido yo el que ganó aquel partido de fútbol, al fin y al cabo, me lo merezco, pues soy mejor persona que el resto.”

7. De apelación de sentimientos.

Se trata de apelar a los sentimientos de los demás para convencerlos de algo que, de otro modo, quizás no harían. Es de las falacias más usadas en política, aunque también la vemos en religión o hasta en nuestros propios padres.

Ejemplo:

-X: “Construiré parques y jardines para que nuestros hijos jueguen a salvo y no mueran violados y torturados, como le pasó al pobre y bueno de Jaimito.”

-X: “Si te portas mal, el niño Jesús se pondrá triste.”

6. De generalización.

Bastante común, y de las más divertidas. Se trata de homogeneizar las capacidades alguien al englobarlo dentro de un grupo concreto, ya sea etnia, profesión, nacionalidad, etc.

Ejemplo:
-X: “Es japonés, por lo que tiene que ser un crack en Karate.”

-X:”Como es chino, sabrá piratearme la Play.”

5. Ad Baculum.

Está nos persigue desde que éramos niños hasta nuestra madurez. Se puede observar a gran y pequeña escala. Consiste en un de la autoridad para obligar a una persona a hacer algo.

Ejemplos:

X: “Si hablas, te pongo un 0.”

X: “Si no me la chupas, te despido.”

4. De autoridad.

Citar a una persona cuya autoridad sea incuestionable para apoyar tus argumentos y darles validez.

Ejemplos:

X:”El iPad es un gran invento; lo dijo Steve Jobs.”

3. Ad Hominem.

Esta falacia es muy común en las conversaciones diarias, y consiste en atacar el argumento de otra persona apelando a sus capacidades.

Ejemplo:

X: “Juanito dijo que no vea esa película, pues cree que la dirección es pésima.”

Y:”Ya, pero Juanito es gilipollas, así que no le hagas caso.”

2. Ad Populum.

Esta y la primera son las que me parecen más desesperantes. La oímos a diario en los medios, en boca de políticos y amigos, a pie de calle… Se trata de intentar dar validez a una proposición utilizando la opinión de la mayoría, dando por hecho que, al ser una opinión muy extendida, tiene que ser cierta.

Ejemplo:

X: “Comprarse un tablet es de lerdos.”

Y: “Todo el mundo sabe que eso es mentira”/ “Todo el mundo dice que está que te cagas.”

 

1. Tu quoque.

Esta es la peor, la más desagradable y, por desgracia, la más común. Me cabrea especialmente, y no suelo tolerarla. Esta falacia consiste en dar validez a un hecho o un argumento basándose en los de la otra persona.

Ejemplo:


X: “Deberías dejar de fumar.”

Y: “Tú también fumas, así que cállate.”

 

 

Autor: CowHead

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